En el manuscrito clandestino de hoy:
El control de precios del Estado: una de las políticas más antiguas y una de las que menos sirven. Hoy la explicaremos y desarrollaremos porqué es una absoluta basura.
Me he leído Rerum Novarum con la mente muy abierta: Esta encíclica del Papa León XIII fue publicada en el apogeo de la revolución industrial y habla de cosas como “salario justo”, lo cual, he analizado desde la total humildad.
Mi nueva inspiración para ser invencible en los debates: como un católico de 20 años nunca pierde usando esta técnica (la copiaré).
Extra 1: he hecho una propuesta de política pública absurda, y las respuestas de la gente me asustan para mal.
Extra 2: Cita de regalo para terminar: Esta frase de Thomas Jefferson le encantaría a Bastos.
El control de precios al descubierto

Casi siempre que se controlan precios en la economía → todo empeora.
Y cuando no empeora, es por una causa muy simple. Ahora veremos:
Qué es realmente un precio, y por qué no se pueden cambiar por decreto.
Lo que pasa cuando un ley modifica los precios.
Casos reales que demuestran el fracaso que son → Sí, en Nueva York los políticos lograron cagarla tanto con los controles que lograron que hubo 4 casas vacías y desaprovechadas por cada vagabundo que estaba sufriendo en la calle.
Como dice Thomas Sowell, las políticas públicas no deben juzgarse por sus intenciones sino por los incentivos que realmente crean. Empezamos.
Entendiendo los precios

Aunque los zurdos y el gobierno traten a los precios como números arbitrarios que ponen los empresarios para abusar de la gente, en la realidad no es más que un ratio de intercambio surgido pacíficamente.
Muchas escuelas del pensamiento les gusta representarlo como la imagen de arriba: el precio surge de la interacción entre las curvas de oferta y curvas de demanda.
Esta representación a mi me gusta para entender estas cosas, pero no es la panacea, ya que muchas escuelas se pegan demasiados triples después con los gráficos y las mates, pero para entenderlo bien en un inicio, es muy útil.
Este precio que surge de la oferta y la demanda, es como un “termómetro” en palabras de Sowell, que transmite información sobre algo clave → escasez.
(Aunque use mucho a Sowell, Hayek para algunos lo explica mejor ya que es de la Escuela Austriaca).
A más sube un precio → más escasez hay de ese producto → más le dice a los productores que deben producirlo, reduciendo la escasez.
A más baja un precio → menos escasez hay de ese producto → más le dice a los productores que se encarguen de otras cosas más valiosas para las personas, reduciendo la escasez de otros sectores.
Al final los precios sirven para transmitir información instantánea a millones de personas sobre qué escasea y dónde, y en cuánta cantidad, para que la economía funcione por sí misma. Es una locura que requiere de la interacción de millones de individuos cooperando pacíficamente en armonía, y no nos damos ni cuenta. Pero de eso + un bien monetario + el uso de la propiedad privada (importante), surgen los precios.
La imposibilidad lógica de cambiarlos por decreto

Ahora, en un mercado normal, si un gobierno pone un precio máximo, es decir, por debajo del precio que se paga en el mercado (por ejemplo, si los alquileres están a 1.000 € y el gobierno los pone a 500 €), lo único que pasará es que haya más escasez.
Al ser más barato alquilar → más personas salen a buscar alquileres (aumenta la demanda).
Al ser menos rentable alquilar → más personas retiran sus casas de alquiler (disminuye la oferta).
Si aumenta la demanda y disminuye la oferta como consecuencia de una ley absurda: tienes escasez artificial. Esto en el mercado de la vivienda, se traduce en vagabundos mientras hay pisos vacíos.
Los pisos que se quedaron en el mercado, empeoran su calidad, porque el vendedor ya no necesita competir como lo hacía antes por agradar al cliente, ya que la cantidad de personas que quieren alquilar (demanda) supera con creces la cantidad de pisos disponibles que hay (oferta).
La cantidad de ejemplos históricos

Personas en Nueva York pidiendo control de alquileres
Nueva York es la ciudad del mundo donde más se han aprobado y estudiado estos controles.
Como la ley en esta ciudad impedía subir los alquileres por encima de los costes que sí subían (calefacción, hipoteca, seguros, mantenimiento, agua y luz, etc.) las personas optaron por simplemente sacar sus casas del mercado (como vimos antes) y dejarlas completamente vacías.
¿Resultado?
Bueno.
Hasta aquí lo básico. Si te quedas en esta línea, ya habrás aprendido un poco más, aunque no es suficiente.
Si quieres profundizar, tienes que dar tú mismo el paso.
A partir de aquí, entramos en la zona profunda…
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